Cinco pasos simples para que “Hacer un Buen Fuego” tenga impacto positivo para la Salud, para el Clima y para mejor calefacción

Siga estos cinco pasos sencillos y prácticos para mejorar la eficiencia del combustible de su estufa a leña y reducir las emisiones de contaminantes peligrosos en el aire.

Paso 1. Quemar el combustible adecuado

Use combustible que se queme de manera eficiente y limpia. Los pellets de madera se queman de forma mucho más limpia que los troncos de leña. Sin embargo, si se va a utilizar leña, use aquella correctamente preparada que ha sido cosechada en la primavera y se ha dejado secar durante el verano. Guarde la leña al aire libre, sin que toque el suelo (para que permanezca seca), y con la parte superior cubierta pero abierta a la intemperie a los costados (para permitir la circulación del aire). Use troncos que sean de colores uniformes y que tengan un contenido de humedad que no sea mayor de 15-20% (se pueden adquirir medidores de humedad para leña por menos de $ 20 USD y pueden ser una gran inversión para “hacer un buen fuego”). Muchos materiales liberan sustancias nocivas al quemarse, son altamente ineficientes y pueden obstruir su chimenea rápidamente, lo que lleva a la producción de más humo y la necesidad de una limpieza más frecuente (en el peor de los casos, se podrian provocar incendios en la chimenea). Para evitar esto, no queme papel o cartón, pintura, pegamento, residuos de basura, caucho, pañales, revistas, cuero, residuos de jardinería, u otros materiales no recomendado por el fabricante de la estufa.

Paso 2. Encender el fuego al revés

Sí, has leído bien – al revés! El método convencional de encender leña por debajo de una pila de grandes troncos libera humo de manera excesiva. Aunque popular, esta manera no es necesaria ni eficiente. Encender el fuego desde la parte superior y dejar que caiga lentamente a los troncos más grandes en la parte inferior es más eficiente y libera menos contaminación.

Comience por esparcir los troncos secos sobre toda la cámara de combustión. Utilice los troncos más grandes en la parte inferior, ponga en capas los troncos más delgados y por último, añada ramitos, corteza o trocitos de leña hasta la cima. Asegúrese de no sobrecargar los troncos o apilarlos a alturas mayores a las recomendadas por los fabricantes (por lo general llenar con troncos hasta la mitad de la cámara de combustión es una buena regla a seguir). Finalmente, encienda la parte superior de la pila utilizando encendedores, y si no tiene, use buenos trocitos de leña seca o palos de leña.

¡Voila ! ¡Un fuego al revés, y una manera segura de impresionar a tus amigos!

Paso 3. Mantenga el fuego ardiendo

Mantenga el fuego ardiendo para asegurar que la cámara de combustión no se enfríe. Un fuego caliente es un fuego eficiente, y un fuego eficiente es un fuego limpio.

Las emisiones más nocivas proceden de las fases de arranque y enfriamiento del ciclo de combustión. Así que cuando el fuego está completamente encendido, se puede empezar a añadir troncos más grandes y mantenerlos juntos. Siga añadiendo troncos periódicamente para asegurarse de que el fuego esté ardiendo de forma continua y su chimenea esté permanentamente produciendo calor.

Uno de los errores más comunes es simplemente cargar la cámara de combustión y dejar que se consuma antes de añadir más combustible. Esto no solo disminuye la eficiencia de la calefacción, también aumenta la cantidad de leña que se utiliza, así como aumenta drásticamente la contaminación.

Paso 4. Revise el color del humo

¿No hay humo negro? ¡Excelente! Si todo está en orden, no debe ver humo en la cámara de combustión o de su chimenea. Humo negro y amarillo significa que el fuego está generando una gran cantidad de emisiones. En los días fríos de invierno, es posible que vea “humo” blanco. Esto es el vapor de agua inofensivo, y no es motivo de preocupación.

Paso 5. Utilice una estufa o caldera limpia y eficiente (o reemplace la vieja)

Estufas de bajas emisiones están diseñadas para promover la quema eficiente y reducir las emisiones de contaminantes al aire. Si usted tiene una estufa más vieja, considere comprar un modelo más moderno certificado por tener bajas emisiones por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos o los países nórdicos Eco-Label.

De todos los aparatos que queman combustibles sólidos utilizados para calefacción residencial, las estufas que queman pellets son las más limpias. Los pellets son generalmente hechos de aserrín de madera, pero también se pueden hacer de otros materiales orgánicos, aunque se deben considerar las especificaciones de la estufa para poder usarlos. Si usted opta por la quema de troncos de leña, utilice una estufa con un ventilador para mejorar la eficiencia de la combustión o un convertidor catalítico para reducir las emisiones nocivas.

Conseguir una estufa limpia y moderna puede ser costoso, pero va a gastar menos en combustible durante toda la vida útil del aparato.

¡Eso es todo! Estos cinco pasos simples utilizan menos combustible, reducen sus emisiones, mejoran la calidad del aire, frenan el cambio climático, y le ahorrará dinero.

¿Quieres un ejemplo en video?

Echa un vistazo a este vídeo Danés que demuestra la manera más beneficiosa para el clima y la calidad del aire de encender una estufa de leña.

Este video de los EE.UU. Estado de Washington también demuestra cómo utilizar las estufas de leña de manera más eficiente para obtener la misma (o mejor) producción de calor utilizando menos combustible, ahorrando dinero, y reduciendo las emisiones de hollín .